‘que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo; la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver; a quien sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.’












