La Restauración de Israel
‘La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo: Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado.’
‘La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo: Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado.’
‘Y estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén al resto de los ancianos de la deportación, y a los sacerdotes, y a los profetas, y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia.’
‘En el principio del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de parte de Jehová a Jeremías, diciendo: Jehová me ha dicho así: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello.’
‘La palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia, la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los moradores de Jerusalén, diciendo: Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son veintitrés años, ha venido a mí palabra de Jehová, y os he hablado, madrugando para hablar, pero no oísteis.’
‘La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová cuando el rey Sedequías envió a él a Pasur, hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, que le dijeran: Pregunta ahora por nosotros a Jehová, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, hace guerra contra nosotros; quizá Jehová hará con nosotros según todas sus maravillas, y aquel se irá de sobre nosotros.’
‘Y el sacerdote Pasur, hijo de Imer, que presidía como príncipe en la casa de Jehová, oyó a Jeremías que profetizaba estas palabras. Y golpeó Pasur al profeta Jeremías y lo puso en el cepo que estaba a la puerta superior de Benjamín, la cual conducía a la casa de Jehová.’
‘La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo: Levántate y desciende a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.’
‘He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? Venga ahora. Mas yo no me apresuré a ser pastor en pos de ti ni deseé día de calamidad, tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido fue en tu presencia.’
‘El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro y con punta de diamante, está esculpido en la tabla de su corazón y en los lados de vuestros altares, cuando sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus árboles sagrados, junto a los árboles frondosos y en los collados altos.’
‘¡Oh, quién me diera que mi cabeza se hiciera aguas y mis ojos fuentes de lágrimas, para llorar día y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!’
‘En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán fuera de sus sepulcros los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén.’
‘La palabra que vino de parte de Jehová a Jeremías, diciendo: Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.’
‘Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad trompeta en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem, porque desde el norte se ha visto mal y gran quebrantamiento.’
‘Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora y sabed y buscad en sus plazas, si halláis hombre, si hay quien haga justicia, que busque fidelidad; y yo la perdonaré.’
‘Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí; y si quitares de delante de mí tus abominaciones, no andarás de acá para allá.’
‘Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y ella se fuere de él y llegare a ser de otro hombre, ¿volverá todavía a ella? ¿No será tal tierra del todo contaminada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; pero vuélvete a mí, dice Jehová.’
‘Y vino a mí palabra de Jehová diciendo: Ve y clama a oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.’
‘Las palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en la tierra de Benjamín, a quien vino la palabra de Jehová en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado.’
¿Cuál es la fuente y la autoridad de nuestras opiniones sobre la vida, su origen, cómo se debe vivir, qué normas adoptamos, qué valoramos y apoyamos, o en qué creemos? ¿Acaso la autoridad no es más que las imaginaciones o los deseos del corazón?
‘Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.’