¿Qué es vuestra vida?
‘..cuando no sabéis lo que será mañana. Porque, ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.’
‘..cuando no sabéis lo que será mañana. Porque, ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.’
‘Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque cuando haya sido probado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. Cuando alguno es tentado, no diga: Soy tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado cuando por su propia concupiscencia es atraído y seducido.’
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
«¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece».
‘Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.’
«¿O pensáis que la Escritura dice en vano: el Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?»
«¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís».
«¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad».
‘Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.’
«Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas».
«Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos… Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad…este será bienaventurado en lo que hace».
«¿Qué es vuestra vida?» pregunta el libro llamado Santiago, «es [una] neblina». Aquí se habla de la vida material y física sin Dios, de su inestabilidad y brevedad, de que es insustancial y finalmente de que no tiene mérito ni valor para la eternidad. Cuán diferente podría ser con la intervención de Cristo el Señor.
La sociedad de hoy confía en que los dones naturales son suficientes para lograr una vida feliz y plena: Dios no es necesario. Pero las Escrituras muestran que hay otros «dones» que deben obtenerse de Dios para completar a una persona. El mensaje nos presenta cosas invaluables dadas solo a quienes buscan a Dios.