La singularidad de la vida cristiana

‘Porque yo por la ley estoy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.’

Un encuentro personal con Cristo

La conversión es una experiencia intensamente personal. Es una toma de conciencia de la intervención de Cristo en nuestra vida. Tenemos la certeza de que Cristo, en un amor incomprensible, cargó con el castigo de nuestro pecado en sus sufrimientos en la cruz del Calvario. Es llegar a estar verdaderamente relacionados con Él.