Sanidad junto a la puerta llamada la Hermosa

‘Pedro y Juan subían juntos al Templo a la hora de la oración, la novena. Y era traído un hombre que era cojo desde el vientre de su madre, a quien ponían cada día a la puerta del Templo que se llama la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo.’

El Señor Jesucristo dijo: ‘Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.’

‘Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene, no lo echo fuera.’

(Mateo 11.28-29; Juan 6.37)


Hoy en día, las cosas más profundas de la vida se pasan por alto con facilidad. Aquí, en el Tabernáculo Metropolitano, atendemos las necesidades del alma.

Como pastor con muchos años de experiencia, les ruego que no pierdan de vista el verdadero significado y propósito de la vida. La auténtica plenitud y felicidad dependen del conocimiento de nosotros mismos y del conocimiento del Señor, nuestro Creador. No se dejen desviar, programar ni dominar por las superficialidades del materialismo y el hedonismo. Necesitamos a Dios, y un día tendremos que rendirle cuentas.

-Dr Peter Masters


El sermón del Evangelio anterior es un buen punto de partida. También puedes leer la Biblia completa en línea a través del enlace que aparece a continuación. Haz clic en el botón «Más información» para encontrar respuestas a las preguntas más frecuentes sobre la fe cristiana y cómo puedes experimentar la alegría transformadora de la salvación en Cristo.